Asociación Civil Bolivariana "Defensores del Bolivar"

jueves, noviembre 19, 2009

PARA EL MINISTRO ACUÑA NO ES CRIMINAL QUE SE LE QUITE EL DINERO A TODAS LAS MISIONES PARA ENTREGÁRSELO A LA BANCA PRIVADA

Por Ricardo Galíndez
CSR – El Topo Obrero


No se ha terminado de secar la tinta de la prensa anunciando que FAPUV está convocando a un Paro Nacional de profesores universitarios, cuando salta el Ministro Acuña a criticar dicho anuncio a pesar de que sabe que mantiene varias deudas con el sector profesoral, algunas desde hace 11 meses.


“Criminal” llamó Acuña a los profesores universitarios por plantear la defensa de sus intereses como asalariados. “Criminales” pues según el ya citado ministro eso dejaría sin clases a los estudiantes, pero nada dice cuando el gobierno con su política de endeudamiento, tan solo en un mes quitó unos 9.000 millones de dólares a la banca privada los cuales generarán exquisitos intereses para ese sector que se le restarán a futuro a todas las misiones y programas sociales y acrecentarán una deuda que se hace cada vez más eterna y dolorosa.


Si el ministro acuña quiere realmente defender a los estudiantes debería plantarse amigablemente frente al propio Chávez y mostrarle con números lo negativo que es para el pueblo y el país esa política de apoyarse en los empresarios y los banqueros que le resta recursos a las universidades y a todos los planes sociales del gobierno, que son causa de malestar y protestas sociales. Debería decirle al presidente Chávez, como verdadero amigo y seguidor que es del máximo dirigente del gobierno, que no se puede seguir sosteniendo un sistema bancario en el cual el gobierno deposita la mayor parte de sus recursos, llámese partidas presupuestarias y otros, que esa misma banca luego se la presta a intereses al gobierno. Dígale ministro Acuña, que lo que el presidente debería hacer es emitir un decreto de nacionalización de la banca bajo control obrero y social y sin indemnización, con lo cual se podrían obtener todos los recursos necesarios para cumplir los compromisos que se tienen con el sector universitario y los de todo el sector público, a los cuales se les niega el derecho a discutir contrato colectivo.


Esta es una buena oportunidad para que todas las organizaciones sindicales hagan causa común en defensa de los intereses de todos los trabajadores, pues así como se ataca a los profesores universitarios criminalizando su derecho a huelga o paro, así mismo se ataca a los del sector automotriz como son los compañeros de Mitsubishi, a los del sector alimentos como los compañeros de Remavenca Cumaná y Molvenca Chivacoa, a los trabajadores de SIDOR, Bauxilum y Ferrominera del Orinoco y a los petroleros, tan solo por mencionar algunos.


Deberían los sindicatos que se llaman bolivarianos y revolucionarios ser los primeros en llamar a formar un frente Único de Trabajadores de todos los sindicatos a nivel nacional para defender los intereses de la clase obrera y de la revolución, apartando otras diferencias que se tengan, conduciendo tras de sí al conjunto de la clase obrera venezolana que está sufriendo en su totalidad unas medidas económicas que benefician a los grandes grupos empresariales nacionales y multinacionales en detrimento de los trabajadores y el pueblo.


eltopoobrero@yahoo.es
csr-eltopoobrero.com

lunes, noviembre 09, 2009

La “Paz” en la Sociedad Clasista
Manuel C. Martínez M.
08 nov. 09


El Materialismo Dialéctico se caracteriza por ser la ciencia moderna más actualizada y cuyos métodos de estudio, diagnosis y recomendaciones sociológicas nos acercan más a la verdad que cualesquiera otros métodos ya obsoletos. Estos últimos siguen activos porque aquél choca contra los intereses clasistas de los amos del poder burgués y de los protagonistas de la explotación de unos hombres por otros. Digamos que el MD es una ciencia para avanzar y no para conservar.
Entonces, sobre la base dialectico-materialista de que somos una sociedad clasista, todas nuestras observaciones, interpretaciones y recomendaciones deben pisar encima de ese escenario si queremos explicarnos y comprender qué pasa con el problema de la Paz en el mundo moderno. El MD podría servirnos para descubrir de cuál Paz estamos hablando puesto que cuando los países discuten, conservan o perturban la paz social significa que perturban la tranquilidad de las personas pertenecientes a la clase dominante.


El reciente Nobel de la Paz le fue acertadamente otorgado al Presidente Barac Obama, y por
ello lo felicitamos. Semejante premiación no podría acreditárselo cualquier personajillo de la política mundial. Con las belicistas y desbordadas acciones bélicas de la dinastía republicana de los Busch el mundo estuvo a punto de convulsionarse y con ello hacerlo la paz de los pueblos en buena parte la Tierra, pero de ninguna manera la Paz de de la clase burguesa de alto giro en el mundo.

Aquí es donde podemos echar manos de la DM. Esta nos recuerda que los pueblos no son uniformemente demográficos, que en cada rincón de la civilidad moderna hay por lo menos un patrono y unos sirvientes mal pagados, eufemísticamente llamados asalariados.
Esta es la realidad donde convivimos: No respiramos un biátomo de oxígeno sin ser contaminado, o depurado, por alguna que otra empresa burguesa; no leemos ni compramos un libro, ni oímos una radioemisora, ni recibimos ninguna letra ni voz de ningún medio que no sea, no esté regulado o no esté configurado y manufacturado con dispositivos también manufacturados por alguna o algunas empresas burguesas. Y es más, todavía no logramos emitir un criterio personal que paradójica y limpiamente esté libre de prejuicios favorables a la ideología burguesa. Mientras la clase burguesa se conserve en el poder lo seguirá haciendo su ideología idealista, única manera de atribuir al mundo y a la sociedad una inquebrantabilidad rayana en la quietud. Para esta clase las revoluciones no pasan de ser simples o superfluas innovaciones en la manera de vestir, calzarse o medicarse, pero siempre “dentro del marco” preestablecido de un mundo inmutable y concebido, analizado y tratado conscientemente según la longeva cosmovisión religiosa e idealista.


El MD como ciencia sigue atrapada en el incómodo recinto de investigadores e intelectuales sobrevivientes del acoso burgués, y por lo mismo son de reducido número. Por esta razón seguimos en un mundo social donde los propios explotados se han sumado a la misma y ajena concepción idealista propia de sus explotadores.
Efectivamente, hasta ahora todas las ciencias corren a cargo de especialistas burgueses, y las más de las veces y aun dentro de ellos hay mucho empirismo divorciado de las teorías.


La ciencia del MD confronta una doble enemistad: La de los ideólogos del oscurantismo presente y la de los empíricos que revestidos nominalmente de izquierdistas han hecho de ella una bandera para escalar en los mismos y trillados caminos lucrativos de la burguesía a la que tan ingenua, inocente o hipócritamente critican las posiciones burguesas. Este papel de izquierdista “idealista” ha fabricado un justificado descrédito sobre todos los conatos de socialización. Este descrédito, lógica y obviamente ha sido también una eficaz y concienzuda disposición emanada de los propios laboratorios sociológicos burgueses.


Las principales universidades del mundo son burguesas; sus pensa lo son y el grueso paquete interpretativo de las ciencias actuales han sido pedagógicamente redactadas, editadas e impresas de tal manera que hasta los propios izquierdistas terminan asumiendo posturas dialécticamente contrarias a su clase proletaria.


Es así cómo los ataques a la burguesía han girado hacia sus empresas a las que se les atribuyen todos los males del mundo, desde la “mala leche” sintética hasta la destrucción del medio. Es así cómo no se ha comprendido bien la apatridad del capital ni mucho menos el carácter objetivo de las relaciones obrero-patronales. Así cómo tampoco se sabe aún distinguir entre la paz social de todas las clases sociales y la Paz de la clase poderosa.
La Paz de los amos de mundo significa libertad de comercio, libre contrata de asalariados
leoninamente pagados. Significa la permanencia y periodicidad de conatos y acciones bélicas porque su práctica implica acrecentamiento del mercado aun a costa de una mayor y constante producción de mercancías morbosas: armamentos, para la reconstrucción de edificaciones derruidas por bombardeos, reproducción de otras mercancías para aliviar el hambre de los países involucrados en las lides activa puesto que quién va a la guerra deja de producir PIB.

Por todo eso debemos estar satisfechos con los aportes del Materialismo Dialéctico, única ciencia que nos guía con mayor grado acercamiento a la verdad sobre los Nobeles de la Paz de nuestra sociedad clasista.

miércoles, noviembre 04, 2009

Sin Plusvalía habría Recesión

(A mayor Jornada laboral más PTB)

Manuel C. Martínez M.

03 nov. 09

Cuando afirmamos que sin plusvalía habría recesión ni remotamente podríamos estar justificando la explotación de los asalariados, por favor. Por el contrario pasaremos a exponer cómo ellos también son coexplotados por el resto de la sociedad, es decir por sus gobernantes, por los demás patronos y, para colmo de las contradicciones, por los demás asalariados locales, regionales y mundiales en su conjunto.

Es que los asalariados, además de trabajar horas extras no remuneradas porque estas están falsamente incluidas en la paga convenida por patronos y trabajadores, durante esas horas de labor excedentarias los trabajadores del capitalismo emplean complementariamente una significativa parte de los medios de producción que de otra manera se mantendrían ociosos, y de perogrullo, sin tales horas de plusvaloración el PIB de todos los países se vendría en picado. También es válida la proposición en contrario porque con más horas diarias de trabajo, ordinarias y/o extraordinarias se logra un mayor empleo de todos los recursos económicos, dentro de una constancia en todas las demás condiciones concomitantes.

Digamos que todo plusvalor tiene un “valor” constituido por capital constante del patrono y por “capital” no menos “constante” de un trabajador que por hallarse descapitalizado no sólo no recibe paga por ese valor sobreagregado sino que tampoco le acreditan reconocimiento alguno como verdadero empresario que es.

Consecuencialmente, los productores de plusvalía no sólo son explotados mediante trabajo impago, sino que al lado de esa misma explotación sufre un despojo nacional e internacional cual filántropo involuntario que le sirve a todo el mundo a cambio de nada.

Cualquier pizca de concientización que pudieran tener los trabajadores sobre estos sucesos permitiría apoyar con bases científicas la necesidad de una unión proletaria mundial.

Aunque el asalariado lo haga sin proponérselo, o inconscientemente, con esa labor suya por concepto de trabajo excedentario aplicado a un capital ajeno no menos excedentario, está contribuyendo, gratuita, muy “solidariamente” y sin que así se le reconozca para nada, a la dinamización y crecimiento económico de cada país.

Curiosamente las reducciones de la jornada de trabajo, son vendidas como grandes conquistas sindicales y de políticos supuestamente defensores de los trabajadores, pero todas se han traducido en mermas proclives a recesiones en el PTB, particularmente cuando estas reducciones de las horas de trabajo no se compensen con un empleo paralelamente sustituto de nuevos asalariados.

Reconozcamos que el portentoso y acelerado desarrollo industrial que desde hace un par de siglos ha catapultado los Imperios transnacionales que hoy controlan el mundo como gigantescas potencias económicas y militares se debió fundamentalmente a jornadas de trabajo suficientemente generadoras de excedentes de capital derivados de una plusvalía con alta proporción respecto del capital ajeno invertido.

Las reducciones horarias pudieron factibilizarse gracias al propio desarrollo de las fuerzas productivas de esos asalariados, un desarrollo manifiesto en mejoras tecnocientíficos que produjeron mejores rendimientos en los medios de producción y con ello una mayor productividad del trabajador con cargo a la cual también este ha recibido algunas pírricas mejoras en su salario, pero, por supuesto, no como expresión de un mejor reparto de la riqueza creada por este asalariado sino, por el contrario, porque con dichas mejoras productivas el plusvalor se potenció y consecuencialmente también lo hicieron las ganancias patronales.

La mayor productividad del trabajador le permitió trabajar durante menos horas diarias y semanales. Los logros sindicales en ese aspecto no fueron más que los típicos efectos pos féstum de un sindicalismo que, ya enterado de las factibles concesiones y elasticidades patronales o gubernamentales, anuncia un paro con éxito en su reclamación y luego se atribuye para sí tales concesiones patronales.

Por supuesto, hoy esas mismas potencias económicas transnacionales confrontan el problema de un alto desempleo de su capital constante más sofisticado. Esto se les ha traducido en una virtual subcapitalización económica en grandes capitales provocada por la escasez de mercados rentables derivada en segundo orden a la ineludible desarmonía entre capacidad productiva alcanzada y el volumen del consumo efectivo.

De allí que desde hace décadas en contradicción a la norma de la acumulación o ahorro de capitales esas potencias empezaron a darle luz verde a todo género de reivindicaciones laborales tendentes a mejoras salariales y a reducir la jornada de trabajo, particularmente en países como el nuestro a fin de robustecer la capacidad de compra de los consumidores y, como si fuera poco, para frenarles a esos países cualquier viso de peligrosa competitividad mercantil. Desde la misma Segunda Guerra Mundial optaron por aplicar ese desenfrenado y poco analizado efecto keynesiano; a ofrecernos capital para unas inversiones controladas por ellos mismos, además de otras medidas que eviten su propio hundimiento burgués.

Los gobernantes ignaros en asuntos económicos estructurales, de escaso vuelo interpretativo, carentes como están de asesores auténticamente profesionales, han caído en esa trampas o artilugios mercadotécnicos que hoy los ha llevado a defender una mejor distribución del salario, en lugar de combatirlo, a defender la proliferación de empresas burguesas nominalmente llamadas socialistas, cosas así, pero lo peor ha sido pretender desarrollar a su país con atmósfera capitalista a punta de reducciones en la jornada de trabajo y sin la garantía paralela de una suplencia laboral para las horas así liberadas. El resultado inmediato es una reducción de la oferta que deriva en una mayor carestía.

Buena parte de los incrementos industriales provenientes de nuevas empresas suele anularse con semejantes reducciones laborales. Por tal razón los trabajadores y gobernantes deben vigilar sigilosamente la garantía de que el subempleo causado por reducciones en la jornada sea inmediatamente reemplazado por nuevas fuentes de trabajo capaces de superar la recesión causada por un achicamiento de la plusvalía.

lunes, noviembre 02, 2009

Navidades con Sabor a Caña

Manuel C. Martínez M.

1 nov. 09

De nuestra sexagenaria vida no recordamos ninguna Alegre Navidad que haya estado disociada de la consuetudinaria toma de bebidas espirituosas o popularmente conocidas como caña o aguardientes. El Vaticano lo sabe y al parecer lo convalida.

Desde muy niños de padres y adultos recibimos toda la información necesaria para también convertirnos religiosamente en los mismos alegres cristianos mediante la desenfrenada y viciosa ingestión de polisápidas bebidas espirituosas. Estas son ofrecidas a familiares, amigos y vecinos sedientos de todo tipo de brebajes, ayer caseros y hoy patentados tanto extranjeros como nacionales.

Se infiere que el alcohol de levulosas ya emborrachaba a los primitivos recolectores. En época de cosecha las frutas en pleno proceso de biodegradación eran ingeridas, y obviamente, ni tan mal la pasaban.

Vemos cómo familias muy prestigiosas del planeta engalanan sus currícula como industriales de vinos, tequilas, whiskies, rones y demás brebajes de indiscutible poder desinhibidor en materia de pasiones humanas.

El alcohol de esas bebidas navideñas está identificado con el amor y este ha sido aplicado a todo tipo de relaciones humanas. Desde los mismos altares y centros de educación religiosa los ministros dan diariamente un eficaz ejemplo como degustadores de estas bebidas. Lo hacen con el significativo nombre de “sangre de Cristo”. Se sabe que los vinos clericales son de excelente calidad y su fabricación es exclusiva para obispos y demás compañeros de “oficio”.

Hay sacerdotes y afines quienes como seres humanos, con mucha mundanidad en sus haberes, suelen beber “encapillados”. Cuando se les agota las existencias acuden a los monaguillos para que estos se las renueven subrepticiamente desde la bodega más discreta.

Por tradición religiosa y mercantil, los Industriales, comerciantes y patronos en general tienen perfecta y periódicamente contabilizadas sus partidas o costes por concepto de Regalos Navideños. Estos consisten en las conocidísimas y tradicionales Cestas Navideñas donde la estética de sus presentaciones va de la mano con los atractivos coloridos de hermosas etiquetas de las más variadas y connotadas marcas de licores.

Las empresas estatales y muchos organismo públicos han hecho suya la práctica aguardentosa de los etílicos Regalos Navideños que hacen a muchos de los funcionarios quienes quedan altamente “agradecidos”, ya que de todas maneras casi todos las familias venezolanas no saben lo que es pasar una Navidad sin sabor a “caña, aunque en ella dejen buen aparte de sus siempre insuficientes “utilidades” y aguinaldos.

jueves, octubre 29, 2009

Del Anecdotario Pedagógico Universal y Mercantil

Del Anecdotario Pedagógico Universal y Mercantil

Manuel C. Martínez M.

29 Oct. 09

La cultura alemana y su influencia en el mundo es por demás significativamente encomiable. Músicos, poetas, científicos de elevado innovacionismo, de sobrada connotoriedad financiera y política, y semillero de muchas culturas que la combinatoria genética deriva entre cosmopolitas viajeros migrantes de allá y de acá nos han dejado un mundo donde la presencia  germana sigue cobrando muchos frutos internacionalmente bien compartidos.

Por ejemplo, Los Menonitas paraguayos realizan desde hace ¾ de siglo aprox. una encomiable labor cultural y económica para el rescate del hasta ayer inhóspito Chaco de ese sureño país.

Los alemanes de la incipiente Colonia Española venezolana tomaron para sí la encomienda política de colonizadores. Buena parte del acervo naturalista mundial corrió a cargo del renombrado investigador e historiador  Alejandro  Humboldt. Los hallazgos más significativos sobre energía atómica son alemanes aunque sus peores aplicaciones bélicas corrieron a cargo  de anglosajones y norteamericanos.

Como suele decirse en cristiano, “de todo hay en la villa del Señor”, y ha sido así como conocemos de tristes casos, el famoso Holocausto nazi cuya   versión  más   popular   pertenece a la eficaz y goebeliana mediática de los triunfadores de la Segunda Guerra Mundial. 

Por ejemplo, en la Venezuela de mediados del siglo pasado el gobierno importó textos escolares debido a su carencia de imprentas,   editoriales y educadores propios y proclives para tan importantes funciones pedagógicas. Digamos que nuestros educandos quedaron en manos de culturas extravenezolanas apoyadas en una supuesta universalidad de los conocimientos sobre la Naturaleza y las ciencias “exactas”.

Fue así como se colaron perlas pedagógicas como las que presentamos abajo, aunque en honor a la verdad deberíamos responsabilizar preferentemente a esa   crónica indiferencia y popular  indolencia patria que nos ha caracterizado en la persona de políticos, empresarios y gobernantes nuestros.

De “Wikipedia” tomamos el siguiente fragmento literario:

<<El impresor y editor Guillermo Kraft nació en Brunswick, Alemania, en 1839; falleció en Buenos Aires en 1893. " Llegado a Buenos Aires en 1862, abrió un pequeño taller de impresión en la calle Reconquista. Verdadero pionero, introdujo la primera máquina litográfica y, también, las primeras rotativas. Hacia 1880 su actividad como litógrafo se destacó en trabajos como Trofeos de la Reconquista de Buenos Aires en 1806 y los Atlas geográfico y Album militar de la República Argentina. Sus talleres publicaron la obra de autores como Bartolomé Mitre, Carlos Burmeister, Otto Krause, Lucio V. Mansilla, Adolfo Saldías, Eduardo Holmberg y Salvador María del Carril, entre muchos otros" (1).

En " La primera Feria del Libro Argentino (1943)" , José Luis Trenti Rocamora recuerda la incidencia que tuvo un descendiente del editor alemán en la organización de ese evento: " Se inauguró el jueves 1° de abril de 1943 y ocupó, en la Avenida 9 de Julio, el espacio comprendido entre Cangallo (hoy Presidente Perón) y Bartolomé Mitre. O sea al fondo de la Avenida, pues en ese tiempo concluía allí.

La idea fue de la Cámara Argentina del Libro, que presidía el benemérito Guillermo Kraft. Era gerente mi amigo Atilio García Mellid. Existió en sus organizadores un entusiasmo comunicativo. Los concurrentes conversaban llanamente con Kraft, Losada, Oriani y otros. Se promovió el amor al libro a partir de un cartel colocado en la entrada que sugería al comprador de un libro que evitase que se lo envolviesen: "Si usted adquiere un libro en la Feria, no permita que se lo envuelvan. Salga usted con él, orgulloso, porque debajo del brazo lleva algo precioso" " (2).

En " El libro en la escuela" , Pablo Medina recuerda a los editores inmigrantes:

" Sarmiento ejerció la presidencia de la nación entre los años 1868 y 1874 coincidentemente en este período se instalan en la Argentina los primeros editores. Pablo Emilio Coni, francés de origen, se instaló en Corrientes donde dirigió la imprenta oficial. Desde 1857 a 1864, se radica en Buenos Aires. Don Jacobo Peuser, emigrado alemán estableció su primera librería y editorial "Librería Nueva", en 1867. Proveniente de París, con una gran experiencia como editor llega el joven alemán Guillermo Kraft, ubicando su editorial en Buenos Aires en 1864" .

Se refiere a la labor de la Editorial Peuser a mediados del siglo XX: " Entre los años 1945 y 1955, durante el primer gobierno peronista, la instalación del libro recreativo y de entretenimiento e histórico en la cultura y educación de los niños es un acontecimiento único en la historia del libro escolar. Fue una tarea que se efectuó a través del Consejo Nacional de Educación, el Ministerio de Cultura y más tarde por la Fundación Eva Perón. Se crea la colección "Biblioteca Infantil General Perón", editada por editorial Peuser, en el año 1949. Está compuesto por doce títulos, entre otros: "Cuentos heroicos argentinos", "El niño en la Historia Argentina", "Cuentos del 17 de Octubre", "Historia de los Gobiernos Argentinos", "Una mujer argentina: Doña María Eva Duarte de Perón" y otros títulos (3).>>¡’`

En esa sucinta exégesis se omite una referencia pedagógica de ese editor, relativa a la serie “Enciclopedia Escolar”  para Tercero y Cuarto Grados. Mi libro Cuarto, de Santiago Schnell, años 50, Buenos Aires.

En este libro se insertó la siguiente lección:

“EL PEÓN  Y  EL  MECANÓGRAFO”, cuyo texto integro paso transcribirles:

Semejantes lecciones fueron la fuente educativa donde bebieron todos los políticos e intelectuales de la parte media  del siglo pasado, muchos de los cuales llegaron a ocupar los cargos de mayor rango político,   gubernamental y académico. De esa lectura se desprende un evidente desprecio burocrático por la educación pública que vaya más allá del  simple empirismo de los oficios manuales propios de los ignaros e incivilizados de siempre.

Una lección que resulta además contradictoria para un estudiante que ya sabe leer, pero entonces queda claro que cuando se populariza la Educación Pública fue más bien con fines mercantiles y sobre la base de una necesidad artificialmente inducida y vendida por los mismos gobiernos y mercaderes de la educación.

El libro en cuestión salió del mercado. Hoy nuestros textos y políticos se limitan a enseñar las técnicas y ciencias de moda, pero sin supervisión alguna para los burócratas metidos a docentes   de “quince y último”,  y forman una   mayoría   carentes de toda vocación. La vigilancia del Estado es sobre la militancia  de sus “jefes de gobiernomientras estos duren en el poder.

 

 


sábado, octubre 24, 2009

El Reparto de las "Utilidades"
(Otra Importante Contribución a El Capital, de Karl Marx)
Manuel C. Martínez M.
23 oct. 09

Los patronos burgueses, muy ingeniosa y tendenciosamente y a través de los sindicalistas que les han sido muy afectos, han hecho entender a los trabajadores que las "utilidades" son una coparticipación monetaria de los asalariados y sindicalizados en el monto final de las ganancias que en dinero concreta el mercado a cambio de la oferta de la producción allí mercadeada.

De esa manera acuñaron en la mente del ingenuo trabajador del mundo burgués la perniciosa idea de que efectivamente el mercado es la fuente de las ganancias. Para ello, muy "socialistamente", se han apoyado en la propia literatura marxiana particularmente traducida a lenguas romances. En aquella, la ganancia es manejada como una diferencia cuantitativa entre el precio final de venta de la producción mercadeada menos el monto dinerario de la inversión del capitalista. Esta inversión va representada por la suma del precio de los insumos materiales más el monto de los salarios y con la inclusión en estos de los altos salarios parasitariamente recibidos por su personal ejecutivo, gerencial y custodio.

Vale recordar que en ese leonino Reparto de Utilidades, la parte ejecutiva, gerencial y de custodia participan proporcionalmente en función directa de sus elevados sueldos porque convencionalmente es a ese personal parasitario al que tan indebidamente se le ha reconocido mayor importancia productivo en la empresa.

Hemos dicho en entregas anteriores que los salarios indirectos gerenciales, administrativos y custodios forman parte del capital constante, de la contabilidad marxiana, o de los costes fijos de la contabilidad burguesa. La idea asomada por mí es que se trata de un personal que no agrega valor nuevo alguno al que preexiste en maquinarias, instalaciones y materias primas y energéticas y que se va añadiendo al valor que van creando in situ los obreros de planta y los obreros contables, los obreros relacionistas, etc. no gerenciales.

Ese personal parasitario representa sólo un coste complementario e indirecto, aunque indudablemente es muy necesario para controlar el anárquico régimen de producción capitalista1. En este sistema los verdaderos creadores de la oferta jamás estarán ni podrán trabajar a sus anchas ni hallarse contentos, ni dar lo mejor de sí sin el concurso de tales parásitos, a sabiendas de que están trabajando para hacer rico a un patrono mientras ellos permanecen y perpetúanse como pobres.

Volviendo al tema: En la definición de "utilidades", estereotipada por demás en toda la literatura panegírica y apologética de los Nobeles y demás connotados "escritores de Economía", se ha plasmado la mayor mentira que los explotadores de todos los tiempos hayan esgrimido para engatusar a sus trabajadores, ayer considerados esclavos, luego sirvientes del campo y de la ciudad, y modernamente proletarios asalariados.

Con semejante artilugio sicológico, los asalariados jamás han asumido para sí ni una pizca de las más importantes reivindicaciones teóricas que los científicos Marx, Engels y Lenin les regalaron con tanto amor y dedicación científica y exclusiva.

Porque según venimos afirmando, los trabajadores asalariados no pueden vender su fuerza de trabajo2, no se alquilan, y sus salarios no deben ser considerados Capital Variable invertido por el patrono, sino más bien capital Constante según la terminología marxiana, pero un capital constantemente aportado por el asalariado en cada minuto de sus faenas fabriles. Tan así es eso que sus salarios deben considerarse simples anticipos, en virtud de lo cual y transicionalmente los trabajadores quedarían asimilados a coaccionistas, en su condición de copropietarios del valor que en el mercado alcance la producción obtenida con su trabajo y el concurso del aporte del capital que no menos transicionalmente sigue siendo propiedad privada del inversionista3.

Es oportuno acotar que la cacareada "transición socialista" entre Capitalismo y Comunismo es una tremenda impostura de la Economía Burguesa y Vulgar o simplemente Economía Mercantil. La auténtica transición hacia el capitalismo comenzó con la aparición de El Capital (Critica de la Economía Política), de Marx y Engels, una monumental obra filosófica, sociológica y económica que desde su primera lectura empezó a resquebrajar la estructura ideológica de la Economía Clásica.

Esta modalidad asumible socialistamente para la nueva Distribución de la Riqueza en lugar del Reparto de Utilidades, antes de que cristalice la apropiación estatal de todos los principales medios, debe darse mediante la intervención de una Contraloría paralela y permanente que algunos trabajadores especializados y contables llevarían a cabo. Estos "trabajadores al servicio de los trabajadores" serían contratados por el resto de los asalariados y no del mismo patrono.

Determinado el costo de producción según los insumos y mano de obra no parasitaria ("agregadora de valor"), se calcularía la diferencia monetaria que surja en el mercado la cual pertenecería a los asalariados. Luego estos reconocerían la Inversión del patrono (los insumos y anticipas salariales) y sobre esa inversión patronal también se reconocería una tasa de ganancia prudencial a juicio de los mismos trabajadores, y no al revés como viene dándose tan leoninamente a favor autónomo del patrono.

Curiosamente, hasta ahora muy poco se ha ventilado sindicalmente el significativo hecho de que los trabajadores no sólo agregan un valor por concepto de de transformación manufacturera o mecanizada, sino que reviven el capital muerto e inerte representado en todo tipo de medios de producción, con inclusión de las ciencias, ya que estas agregan valor sólo cuando sus tecnócratas y científicos se ponen al servicio directo de la producción.

A duras penas se ha admitido que los trabajadores agregan sólo el valor montante a sus salarios, pero rotundamente han silenciado el agregado de plusvalor, como si los patronos contaran con instrumentos sofisticados de alta capacidad y capaces de cuantificar hasta dónde el trabajador sólo añade a los medios de producción el valor neto de los salarios.

Los medios de producción sin la correspondiente transformación que sufren y hecha sólo por los trabajadores no pasarían de ser simplemente las mismas mercancías que su patrono adquirió en el mercado, y que si no se ponen en movimiento por la fuerza laboral humana y asalariada simplemente no podrán derivar ganancia alguna salvo que antes de la esa transformación pudieran ser revendidos a un precio mayor al precio de compra correspondiente. Si no son revendidos hasta podrían arrojar pérdidas por desempleo, obsolescencia física y moral, inutilidad, etc. Si esto es así, cualquier "ganancia de mercado" es la misma ganancia de producción ya lograda dentro de la fábrica y curiosamente el "reparto de utilidades" podría hacerse hasta antes de ser vendida la producción.


1.- http://www.aporrea.org/ideologia/a87814.html (Valor Agregado Neto y
Verdadero Capital Constante)

2.- http://www.aporrea.org/ideologia/a85166.html (Fetichismo del salario)

3.- http://www.aporrea.org/ideologia/a64497.html (Los Salarios no son
Costes de producción)

jueves, octubre 22, 2009

Las Naciones de la ONU no son tales ni están unidas

Manuel C. Martínez M.

21 Oct. 09

Partamos de la siguiente definición "bolivariana", muy aburguesada en sí misma:

La existencia de una Nación se fundamenta en «la aparición de un grupo social capaz de establecer su hegemonía y definir un proyecto político de autodeterminación que aglutine a todos los demás sectores subordinados», es decir, que logre determinar como lo recomendó Gramsci- «además de la unidad de los fines económicos y políticos, la unidad intelectual y moral», o sea, la unidad cultural en un sentido nacional; que asimismo, consiga colocar «todas las cuestiones en torno a las cuales hierve la lucha no sobre un plano corporativo (es decir, de los intereses puramente económicos de un grupo), sino sobre un plano universal...» [1].
http://www.voltairenet.org/article120758.html Tomado de Wikipedia

En principio, esa definición resulta muy abstracta, tan así es que reconoce y desconoce la existencia de las sociedades clasistas. En definiciones como la leída y en muchas otras se peca de una importante imprecisión, o sea que albergan una contradicción lógica consistente en definir una nación como la emanación de una voluntad y un imperio de pretensiones hegemónicas por parte de un "grupo social" (obviamente extraído de una sociedad clasista dada) apto para establecerlas.

Precisamente, en estricto sentido, esa nacionalidad sería característica de la sociedad burguesa en la cual un puñado de patronos aglutina envolventemente bajo su férula toda la masa de trabajadores productivos e improductivos. Ninguna sociedad con clases antagónicas puede ser unida ni en consecuencia tener nacionalidad alguna.

Aclaramos que nos enfrentamos a una metodología burguesa muy bien instrumentada y esparcida a través de una literatura mediática. Esta ha vendido con gran eficacia la utópica posibilidad de que los proletarios sin ideología propia, "sin un catre donde caerse muerto", pudieren desarrollar una conciencia diferente a la que la burguesía majaderamente termina imponiéndole a toda la sociedad donde impere el régimen capitalista.

Una de los supuestos sociológicos de Karl Marx fue atribuir la posibilidad de un desarrollo de las Fuerzas Productivas humanas de tal magnitud que llegarían a chocar contra las relaciones sociales que lo promovieron, algo así como un fuego iniciado que luego no podamos apagar.

Sin embargo, la praxis cumplida nos indica que el desarrollo de esas FP va inextricablemente unido con una admisión incondicional por parte de los trabajadores que hicieron posible dicho desarrollo, en el bien entendido que ninguna ciencia se desarrolla por sí sola, ni sirve por sí sola sino a través de sus practicantes; que ninguna maquinaria resulta útil hasta tanto no sea manipulada. Ese tipo de medios de producción es trabajo muerto o inerte, y las verdaderas y únicas fuerzas productivas son la del trabajador en vida y operado con dichos medios, porque una cosa es el trabajador en funciones y otra la persona desempleada.

Obviamente, la aspiración bolivariana o socialista de cualquier "sociedad" resulta por demás utópica a partir de semejantes premisas. Mal puede, por ejemplo, la clase o "sociedad" proletaria imponerse como nación y ser capaz de aglutinar sus propios intereses conjuntamente con los intereses de la "sociedad" o clase burguesa. Eso es un "arroz con mango" de tedioso detalle.

Las naciones y la "nacionalidad" prendieron ferazmente durante el Feudalismo tardío porque en sus habitantes se había arraigado muy fuertemente el respeto hacia el núcleo glebal y manorial, a las costumbres locales o feudales como cotos cerrado,... y el apego a un sólo Amo y a un solo Señor, así como el incondicional respeto de estos a su Rey. De perogrullo, el paso y conversión de Reyes a Presidentes no fue traumático, aunque subsisten simbólicos vestigios reales estratégicamente dispuestos sobre el planeta.

El hecho se reduce a que en las sociedades clasistas es conceptualmente imposible alcanzar nacionalidad alguna distinta a la que tan erróneamente se conoce en los países regidos por leyes burguesas. Si se reconoce que la clase burguesa es apátrida por antonomasia (burguesía procede de ciudad o burgo, para diferenciarla del campo agrícola), y que la clase proletaria, por su parte, suele limitarse a clonar irreflexivamente la desnacionalidad propia de la burguesía, de la clase dominante, entonces la nacionalidad de la clase burguesa sería la mundialidad como expresión de una macronacionalidad universal. Entonces la ONU deja de ser una organización de naciones y pasa a representar simplemente un Imperio Burgués.

De resultas, somos unos desnacionalizados mientras siga rigiendo el régimen clasista capitalista. Consecuentemente, las denominadas naciones unidas de la organización de las Naciones Unidas (ONU) están formadas por sociedades que "nacionalmente" y de partida no conocen ni practican el sentimiento de nacionalidad. Esos países miembros de la ONU, los países que integran la ONU, son apátridas, son países carentes de nacionalidad, salvo que entendamos por "nación" la mera noción de entidad material, política o jurídica, como grupos amorales y libres de sentimentalidad y de espiritualidad alguna.